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El próximo domingo los colombianos elegimos a las autoridades locales que gobernaran los próximos cuatro años: concejales, diputados, gobernadores y alcaldes. Voto Vital es pensar la decisión electoral que se tomará ese día, una decisión trascendental para el país.
Quien deposita el voto sin haberlo pensado bien, ya sea por una decisión de última hora, un pinochazo, un favor a un ‘amigo’, o por unos cuantos pesos, entrega el poder de gobernar a personas, que quizás lo menos que le interesa es el bien público de la sociedad.
La historia el Voto en Colombia es una historia de conquistas y luchas. Finalmente tenemos en Colombia un sufragio universal y los colombianos debemos reconocer el sacrificio de 200 años de lucha: La igualdad en el derecho a votar es un logro histórico. Hoy hay que ejercerlo con altura.
Cuatro años de buen gobierno a nivel de municipio o de departamento pesan más que cualquier beneficio material o colateral, incluso que le consigan un empleo a alguien pues le resuelve el problema a un individuo o a una familia, pero tiene el bajísimo impacto positivo sobre el barrio o sobre la ciudad.
El reto del 28 de octubre es defender el derecho al voto de las trampas, la coacción y la violencia de quienes quieren arrebatárnoslo. Debemos pensar cómo votar de acuerdo a nuestros intereses y razones propias. Vender el voto o entregarlo por un favor es perpetuar la corrupción y los vicios que perjudican nuestra sociedad.
La campaña Voto Vital es una acción colectiva que cuenta con el respaldo de organizaciones gremiales, de la sociedad civil y medios de comunicación, que busca transformar la cultura democrática del país, mejorando la calidad del voto para contrarrestar las costumbres que limitan o perjudican la democracia colombiana. Al tiempo que se rescatan las buenas.
Voto Vital es una invitación al votante para que su elección sea el resultado de un acto de conciencia lleno de motivos: intereses, razones y emociones. Voto Vital no es un acto político, sino una acción en pro de la cultura democrática.
Antanas Mockus
Son 200 años de historia para conquistar un sufragio universal. En esta conquista, cientos de miles han muerto. Hoy no podemos entregar al país a los corruptos ni a los violentos.
1. La guerra de independencia: Camilo Torres, Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, entre otros patriotas, lucharon para que los colombianos pudieran gobernarse. Miles murieron en las batallas, muchos fueron fusilados por los españoles
2. El derecho a votar. Consagrado el derecho al voto en las constituciones de 1810 a 1815, así como en la Constitución de Cúcuta de 1821, quedaron por fuera las mujeres, los esclavos, los analfabetos y los pobres.
3. La ampliación del derecho al voto: Los que luchaban para que el voto fuera un derecho de todos y aquellos que defendían el voto sólo para los más educados y ricos se enfrentaron en varias ocasiones durante el siglo XIX. Finalmente, la Constitución de 1853 amplió el voto a todos los varones de más de 21 años y a los descendientes de los esclavos. Ese mismo año, la provincia de Vélez dio el voto a las mujeres y a los menores de edad que se hubieran casado, y estableció la elección de los alcaldes. Pero esta ampliación no duró.
4. Los años de fraude, coacción y violencia. Desde 1849 fueron frecuentes los fraudes, la coacción a los electores, la presión religiosa, los trucos para impedir votar o para que votaran otros que no tenían derecho: los engaños en los escrutinios.
5. Guerra sucia de los partidos. Desde 1863 a 1886 los liberales usaron el fraude o la coacción para restringir el derecho a votar de los conservadores. Por su parte, de 1886 a 1910, los conservadores hicieron lo mismo para impedir que los liberales eligieran presidentes o miembros del Congreso.
6. El fraude trae la guerra. La búsqueda de elecciones con garantías para todos se convirtió en el principal problema político del país. Elecciones fraudulentas o violentas y leyes electorales que ayudaban a excluir a la oposición, produjeron conflictos y guerras civiles: si no se podía buscar el poder con votos, se buscaba por medio de las armas.
7. Guerras civiles. Las dos guerras civiles más sangrientas del siglo, la primera de 1860 a 1862 y la guerra de los Mil Días (1899 a 1902), se hicieron por conflictos sobre leyes electorales, pues daban a quien tenía el gobierno la fuerza para ganar casi siempre: “el que escruta elige”. Más de 150.000 colombianos murieron en estas dos guerras.
8. La representación de las minorías trae la paz. En 1910, después de una dictadura que trató de dar representación a los liberales, se cambió el sistema electoral para que no todos los elegidos fueran del partido de gobierno: en toda elección de 3 o más puestos, se daría un lugar a las minorías. Aunque el sistema era sesgado, los dos partidos aceptaron las reglas de juego y, de 1910 a 1948, Colombia vivió una época de paz política: se acabaron las guerras civiles y se redujo mucho la violencia.
9. Idas y vueltas del sufragio universal. A partir 1886 se volvió a quitar el derecho al voto a los analfabetas (quienes eran más de la mitad de los colombianos) a menos que tuvieran propiedades o altos ingresos. Pero en 1936 se otorgó finalmente el derecho al voto a todos los hombres adultos.
10. Un esfuerzo por tener elecciones limpias. Aunque desde 1910 las elecciones fueron menos tramposas, fue frecuente la presión del gobierno o la violencia de los particulares, así como la falsedad en las inscripciones, la suplantación de electores y los escrutinios mentirosos. En 1930 se estableció la cédula para identificar a los votantes. Pero había muchas dudas sobre la limpieza del sistema y la tensión se agravó. En 1946 el presidente Alberto Lleras Camargo hizo un gran esfuerzo para lograr elecciones limpias. Según él, sin ellas el país volvería a la violencia.
11. La violencia de mitad de siglo. En 1949 se eligió presidente a Laureano Gómez. Jorge Eliécer Gaitán, el candidato más popular, fue asesinado en 1948 y las autoridades permitieron la violencia contra los liberales. Desde 1949 a 1958 no hubo elecciones libres y se desató una especie de guerra civil. Más de 150.000 colombianos murieron porque no hubo confianza en que las elecciones fueran honradas.
12. Dictadura y recuperación del derecho a elegir. En 1953 Gustavo Rojas Pinilla se tomó el poder para tratar de frenar la violencia que reinaba entre liberales y conservadores. Pero no quiso hacer elecciones y en 1957 fue derrocado por una huelga general en la que participaron tanto liberales y conservadores, como empresarios y obreros. El país se unió para recuperar el derecho a elegir.
13. El Frente Nacional. Un plebiscito en 1957 aprobó el derecho a votar de las mujeres, pero sólo permitía elegir liberales o conservadores. Aunque pocos no lo eran, esto produjo el descontento de muchos, especialmente de jóvenes, quienes sentían que les habían quitado sus derechos, y se lanzaran al monte a formar guerrillas. Esta restricción del derecho al voto fue la causa de una nueva ola violenta, en la que han muerto decenas de miles de colombianos.
14. Violencia contra candidatos. En la elección del 19 de abril de 1970, el candidato Gustavo Rojas Pinilla perdió la presidencia frente a Misael Pastrana Borrero, por sólo 60.000 votos. Algunos de sus partidarios, que creyeron que allí hubo fraude, formaron el grupo guerrillero el M-19.
15. Exterminio de la UP y asesinato de candidatos presidenciales. La violencia se extendió y en 1989 fueron asesinados tres candidatos presidenciales: Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro, quienes se habían enfrentado a la corrupción, al narcotráfico o buscaban el cambio social. Esta década había sido particularmente cruenta para la izquierda Colombiana.
16. La Constitución de 1991. Desde 1986 se implantó la elección popular de alcaldes y, a partir de la Constitución de 1991, se decidió que los gobernadores también serían elegidos por el pueblo. Para evitar trampas se estableció el tarjetón.
17. Corrupción y violencia. En los años recientes, el voto se ha hecho más limpio en muchas ciudades y ha permitido que algunas, como Bogotá, tengan alcaldes que responden a la voluntad popular. Pero en muchas otras partes del país, siguen imponiéndose los grupos armados ilegales y los políticos corruptos, quienes han aumentado la coacción y el fraude electoral ante la oportunidad de enriquecerse con los recursos públicos. Si Colombia quiere tener buenos gobiernos, es vital que el voto se purifique, que el pueblo no se deje seducir por los corruptos y que se enfrente a la coacción y la violencia, y que las autoridades hagan cumplir las normas para que las elecciones sean limpias: sin compras de votos, sin trampas ni violencia.
18. Voto Vital Los colombianos han luchado por 200 años por el derecho a elegir libremente. Hoy tienen que defender este derecho de las trampas, la coerción y la violencia de quienes quieren usurparlo. Deben pensar cómo votar de acuerdo con sus intereses y sus razones. No vender el voto ni entregarlo por un favor pues así sólo se perpetúa la corrupción y los vicios que perjudican a toda la sociedad. El Voto es Vital.
Antanas Mockus - Jorge Orlando Melo
Apreciados amigos y amigas:
Comparto con ustedes la tarjeta diseñada con apoyo del caricaturista Vladdo, quien se ha sumado a la campaña pedagógica Voto Vital, con la cual se busca que los ciudadanos mejoremos la calidad de nuestro voto.
El contenido de la tarjeta fue recopilado en los últimos meses, cuando Voto Vital se dio a la tarea de preguntarle a los ciudadanos, en talleres realizados en diferentes ciudades y municipios: ¿Cuál ha sido su peor voto? ¿Qué lo llevó a votar mal? ¿Cómo aprender de ese error?
Las tarjetas Voto Vital recuerdan las tarjetas de Cultura Ciudadana empleadas en Bogotá para transformar algunos comportamientos que no le hacían bien a la ciudad. Las tarjetas Voto Vital se difundirán por todo el país con la esperanza de que los ciudadanos seamos más críticos frente a nuestro comportamiento en las elecciones del 28 de octubre. Exigirnos mayor rigor en el ejercicio ciudadano del derecho a elegir es una manera de contrarrestar las amenazas regionales a la democracia colombiana.
Las elecciones son el momento en que mayor poder de direccionamiento tiene la sociedad. “Use su voto para direccionar zanahoriamente el municipio o la región” es el mensaje que proponemos llevar con el lacito amarrado en el dedo.
Los colombianos han luchado por 200 años por el derecho a elegir libremente. Hoy tienen que defender este derecho de las trampas, la coacción y la violencia de quienes quieran arrebatárselo. Voto Vital es una campaña respaldada por más de treinta organizaciones de la sociedad civil.
“Piensa tu voto, piensa tu vida”. 
Antanas Mockus
Antanas Mockus
Colombia puede ser mucho más productiva y justa, y lograr una convivencia sostenible y defendible públicamente, si logra conservar algunos hábitos y explicaciones y cambiar otros. La auto-transformación cultural –de eso se trata – implica perfeccionar los mecanismos de aprendizaje individual y colectivo.
Reformar conscientemente lo que haya que reformar y consolidar aquello que lo amerite es el mayor desafío de Colombia. ¿Cómo dejar de aprender y de enseñar, o tratar de enseñar a los trancazos? ¿Cómo hacer de la auto-transformación cultural la principal herramienta de construcción de una sociedad más incluyente y que responda cada vez mejor al ordenamiento constitucional que los colombianos nos hemos dado?
El principal obstáculo con que tropiezan en Colombia muchos proyectos razonables es la cultura política. Especialmente dañina es la aceptación casi generalizada del clientelismo como forma de construir solidaridad y lealtad entre actores políticos. En Colombia por causa del clientelismo muchos consensos no son resultado de la argumentación; son resultado del toma y daca burocrático y contractual.
No hemos superado una actitud permisiva con la corrupción. En las tres últimas décadas parece haberse entreverado de manera cada vez más estrecha con la violencia y otras manifestaciones de la ilegalidad. Estamos ante la irrupción de un desconcertante fenómeno de corrupción armada. Los mutuos condicionamientos entre las diversas elites, legales e ilegales, no han desaparecido.
¿Hasta dónde las transgresiones son “aceptables” y dónde empiezan a ser indudablemente nocivas? Se ha difundido un desprecio selectivo por las normas y una moral acomodaticia en la cual la nobleza de los fines justifica todo, desde colarnos en la fila o irrespetar la cebra o evadir impuestos, hasta usar violencia letal en contra del rival, del cómplice o del hermano.
Los escándalos retrospectivos, la reacción de la opinión pública y sobre todo la acción de la justicia han sido muy visibles en los últimos tiempos pero no han logrado debilitar suficientemente las mañas políticas. Se comprueba que la violencia y la corrupción tienen costos pero la factura le llega a sus autores demasiado tarde.
Donde tal vez mejor se condensan las mañas de la cultura política colombiana es en el proceso electoral. Infortunadamente, a pesar del sufragio femenino logrado en los 50, del impacto positivo de la apertura política generada por la Reforma Constitucional del 91, del reconocimiento en ésta de los derechos de los integrantes de los grupos étnicos, especialmente afro-colombianos e indígenas, y de varios avances asociados a la descentralización y a la reforma política, nuestra cultura electoral deja aún mucho que desear.
Por estas razones nos declaramos dispuestos a sumarnos a una acción colectiva de la sociedad civil que contribuya a la transformación de la cultura democrática del país, contrarrestando las costumbres que limitan o perjudican nuestro sistema electoral y rescatando las buenas prácticas que en distintos ámbitos se han dado en torno al ejercicio electoral.
En este año electoral el voto es vital. Por ello queremos ayudar a reconocer y cualificar los motivos de los electores. Parte de esa calificación de los motivos se logra con solo sacarlos a la luz, respetando el fuero de conciencia que rodea la decisión electoral que es fundamentalmente personal.
www.votovital.org